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Los 143 dichos Fuentes
EVANGELIO DE FELIPE · DICHO 9 DE 143

Dicho 9

NHC II,3 · p. 53

ⲡⲟⲩⲟⲉⲓⲛ ⲙⲛ̅ ⲡⲕⲁⲕⲉ ⲡⲱⲛϩ ⲙⲛ̅ ⲡⲙⲟⲩ ⲛ̅ⲟⲩⲛⲁⲙ' ⲙⲛ̅ ⲛ̅ϩⲃⲟⲩⲣ ⲛ̅ⲥⲛⲏⲩ ⲛⲉ ⲛ̅ⲛⲟⲩⲉⲣⲏⲩ ⲙⲛ̅ ϭⲟⲙ' ⲛ̅ⲥⲉⲡⲱⲣϫ ⲁⲛⲟⲩⲉⲣⲏⲩ' ⲉⲧⲃⲉ ⲡⲁⲉⲓ ⲟⲩⲧⲉ ⲛⲉⲧⲛⲁⲛⲟⲩⲟⲩ ⲛⲁⲛⲟⲩⲟⲩ ⲟⲩⲧⲉ ⲛⲉⲑⲟⲟⲩ ⲥⲉϩⲟⲟⲩ ⲟⲩⲧⲉ ⲡⲱⲛϩ ⲟⲩⲱⲛϩ ⲡⲉ ⲟⲩⲧⲉ ⲡⲙⲟⲩ ⲟⲩⲙⲟⲩ ⲡⲉ ⲇⲓⲁ ⲧⲟⲩⲧⲟ ⲡⲟⲩⲁ ⲡⲟⲩⲁ ⲛⲁⲃⲱⲗ ⲉⲃⲟⲗ' ⲁⲧⲉϥⲁⲣⲭⲏ ϫⲓⲛ ϣⲟⲣⲡ' ⲛⲉⲧϫⲟⲥⲉ ⲇⲉ ⲁⲡⲕⲟⲥⲙⲟⲥ ϩⲛ̅ⲛⲁⲧⲃⲱⲗ ⲉⲃⲟⲗ ⲛⲉ ϩⲛ̅ϣⲁ ⲉⲛⲉϩ ⲛⲉ

Copto sahídico

Traducción literal

La luz y la tiniebla, la vida y la muerte, la derecha y la izquierda, son hermanas unas de otras; no se pueden separar unas de otras. Por esto ni los buenos son buenos, ni los malos son malos, ni la vida es vida, ni la muerte es muerte. Por eso cada uno se disolverá en su principio, el de la primera hora. Pero los que están por encima del mundo son indisolubles, son eternos.

Español México (2026)

La luz y la oscuridad, la vida y la muerte, la derecha y la izquierda, son hermanas entre sí; no hay manera de separarlas. Por eso ni los buenos son buenos, ni los malos son malos, ni la vida es vida, ni la muerte es muerte. Y por eso cada cosa se va a deshacer en aquello de donde salió al principio. Pero los que están por encima del mundo no se deshacen: son eternos.

Nag Hammadi, Códice II,3 · pp. 51–86 · h. 350 Dicho 9 de 143
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Texto copto: Códice II de Nag Hammadi (pp. 51–86), copiado hacia el año 350 · transcripción de Ben C. Smith (foro earlywritings), saneada para esta edición · traducciones al español propias de este sitio.

Última revisión: octubre de 2026